hay cosas negativas,
siempre las hay y habrá,
pero no me apetecen.
algo hay que aprender
de la vida, no?
paso
inconsciente
para qué anticipar?
apuro las prórrogas
con avaricia.
inconsciencia impar,
que empezará a acabar mañana.
incubadora
escribiré, y esperaré,
porque la inmediatez del tiempo
no me deja ver el bosque.
pasado un año, poco importa.
hasta entonces, esperaré...
puerta
otra vez te exhibes
recortándote insolente sobre la nada,
ahí arriba, hipnótica,
orgullosa, redonda y pálida
puerta a otra dimensión.
bien
calma chicha de verano:
disfrutémosla a conciencia.
ya llegará el final de estación
y sus chaparrones,
ahora estamos bien, más mejor.
rapto
sin pedir mucho permiso
me secuestras al norte,
me arrastras al agua,
a cenar pescaito,
a tumbarme en la orilla a mirar estrellas.
pardilla
y no aprendo.
serán las ganas,
errores de apreciación,
o desproporción de expectativas.
qué esperabas, piltrafilla?
obvio
dirás lo que quieras, pero
a todo bien le sigue un mal le sigue un bien le sigue un mal.
puesto que estropeo lo que toco,
prefiero que estéis bien.
total, sólo es sufrimiento.
verano
no es lo mismo,
pero hay arena, agua y sol.
agarro fuerte las puntas
y retuerzo, estrujo y rebaño
unas gotas del verano.
tormenta
los rayos rompen el cielo,
deshaciéndolo en chorros de lluvia.
desde abajo un sol discrepante
lo tiñe todo, insólito:
pulsos de final de estación.
mantita
acumulo horas anudadas
en hilos rojos, naranjas, blancos.
tiempo de calor almacenado:
defensas de hada madrina
para bebés de invierno.
agua dulce
abrasa el sol.
mientras runrunea el motor
desfila, amarillo, el campo de agosto,
tras los juncos
y esas extrañas flores púrpura.
norte
mi ángel duerme atrás,
sus alitas plegadas.
mientras, conduzco atenta
a velocidad de crucero,
rumbo al norte.
picnic
los cuadros del mantel
-coordenadas en la arena-
ubican vasos y platos,
vinos y quesos
cerezas y pan.
fugit
respirando contra las rocas
el mar mece a su ritmo,
infinito, peces y cuerpos.
entre mis dedos secos la arena:
fugit interea, fugit irreparabile.