desde lo alto de la ciudad desierta
os imagino hipnotizados en verde.
entre las antenas,
inesperadamente,
la luna - redonda, roja, mía.
para mí
morosa
cruzo en verde y cedo el paso;
elijo el carril lento,
pospongo las llamadas.
floto, indecisa:
salgo, entro o me abstengo?
contrastes
renqueando aún
de la patada en la tibia
me dejo vestir, pintar y peinar:
algo totalmente impropio,
de lo que no acierto a reirme.
arañazos
ya son ganas,
en un día de flores
dedicarse a repartir espinas.
dragones chiquititos,
reptiles viscosos y sulfurosos.
marciano
tú sabrás,
lo que te mueve día a día
y si te satisface,
pero seguramente
a mi no me mueve lo mismo.
gafe
tic tac, la cuenta atrás.
segundos fuera
para las malas noticias.
intriga: será tsunami,
crisis, o nube de lava?
catch-up
leo en el calendario
ocho chistes de una tacada,
y parece que fue ayer,
pero hace una semana:
salto días con pértiga.
dreaming
en mi marea de sueños
vivo vidas paralelas
de extraños simbolismos.
la vigilia se hace, a ratos,
mucho menos real.
rincones
entre el ruido, y en el silencio,
en espacios cerrados,
en la hierba y en el mar,
en cualquier lugar
hay rincones privados.
wonderland
vuelvo a mi montaña rusa,
e inesperadamente tropiezo
de bruces conmigo misma.
que manía, abandonar espejos
que no se dejan cruzar.
conciliación
intento un reajuste,
una regresión a la media
absurda e innecesaria.
en realidad en la nada
hay cientos de ventajas.
lili
te recojo en la calle
como un animalillo perdido,
y aún así sigues riendo,
cojita y pidiendo perdón.
no me canso de mimarte.
miss me
y de golpe reconozco
que ya no soy yo.
soy más fácil, pero menos todo.
me echo de menos,
será la inconsciencia del recuerdo.
ya no
me gusta tener lápices,
libretas, tizas, acuarelas,
lienzos, tubos y pinceles,
carboncillos, tintas y aguarrases.
pero ya no me gusta pintar.
princesas
un acervo de inocencia
para cruzar todo el camino.
cuesta dosificarse
y no dilapidarlo todo
en sueños infantiles.