en la noche callada
oigo tu respirar, un zumbido
y el latir de mi corazón.
hace calor bajo las sábanas.
(no era descafeinado)
paciencia
solo
me sorprende tu imagen
del tiempo atrás.
crees que te vimos cruel
distante, exigente, despiadado?
pues no: sólo desbordado. solo.
the city
de nuevo me pierdo,
paseando con mi cartel
y su ingenuo "hola",
pequeña hormiga
en los centros del capitalismo.
deberes
derramándose lentamente
sobre la calma de nuestra casa,
el sentido de la obligación
se come a mordisquitos
nuestro escaso tiempo juntos.
prehistoria
los huecos labrados
para rituales de sacrificio
me sobrecogen, e inquietan.
en lo alto de las rocas
junto a la ermita.
devanadera
por la ventana
un extraño efecto de la velocidad
que trenza y destrenza los cables.
torres, puentes y túneles,
marcando el ritmo
pupa
paciente, me dejo,
y cierro los ojos bajo el foco.
como un mantra, me repito: acabará.
dando tumbos llego al sofá,
y me sumerjo en analgésicos.
calorías
de cien en cien,
agrupadas en lotes de ochenta y cinco,
o de ciento veintitres,
inocentes y densas
tentando al sentido común.
persistencia
entre azules y grises
de simetrías aleatorias,
ingénuos instantes de euforia.
mientras vaga el ruido en el vacío
persiste el recuerdo del principio.
patasarriba
le doy la vuelta a todo
la derecha a la izquierda
y el abajo, arriba.
deslomada miro el conjunto
con cierto escepticismo.
sobreexpuesta
olvido, confundo, no retengo.
tal vez no me cale.
la vida. who knows.
tal vez me velé al exponerme,
y ya no me impresiona.
onírica
más densa, rellena las venas
de mis manos, de mis pies.
electricidad independiente,
con inercia, vida propia al caminar.
extraña.
rutina
me acurruco bajo vigas blancas,
entre hiedras otoñales.
luego, sin novedad en el frente,
la luna (llena) me guía
de vuelta. retomo mi rutina.