y de nuevo el despertador,
el café, la ducha y el quémepongo.
intentaré defenderme mejor,
lo intentaremos mejor,
esta vez.
fin
samsara
cerramos los porticones
y reconocemos los pasos.
igual, algo más tarde,
acaba el ciclo,
recomienza el ciclo.
apuramos
los turquesas encendidos,
los colores de las sombras,
la suavidad de la arena,
la aspereza de la roca,
el respirar del mar.
tiersen
sigue maravillándome
la estricta sencillez
de la armonía,
cómo pulsa de forma precisa
las neuronas exactas.
traqueteo
chucuchú,
tras la turbia ventanilla
pasa la devanadera
de donde estás tú.
transito, pacápallá.
y otro
se disipa en el aire del verano
tiempo evaporado,
como se va el humo
al soplar las velas
de un pastel de naranja.
carnota
el hielo del agua limpia mi piel,
la hace otra vez liviana
y nueva.
parpadeo, incrédula
de la belleza del mar.
marcas
malva, añil y violeta
junto a la arena
y el ruido del agua
relajan mi ceño.
- el surco es cicatriz-
me voy
todo llega, y todo pasará.
elijo trapos y libros
para tomar camino al norte:
agua, verde y arena,
maiz y hortensias.
caverna
me pregunto proporciones:
cuánto del reflejo es real,
y cuánto esencial,
y qué proporción determina
mi identidad
éxodo
de golpe desaparecen.
quedan retazos en stand by:
decisiones por rematar,
palabras por conversar,
horas por usar.