fin

y de nuevo el despertador,

el café, la ducha y el quémepongo.

intentaré defenderme mejor,

lo intentaremos mejor,

esta vez.

samsara

cerramos los porticones

y reconocemos los pasos.

igual, algo más tarde,

acaba el ciclo,

recomienza el ciclo.

apuramos

los turquesas encendidos,

los colores de las sombras,

la suavidad de la arena,

la aspereza de la roca,

el respirar del mar.

tramontana

esperando las nubes

miramos a lo lejos,

donde la piedra

las desenreda,

las peina y recoge.

easy

ni tanta complicación,

ni tanto aparato.

en realidad bajo el sol

es simple, fácil,

llevadero.

es plà

zumban los dorados

con la chicharra.

aislada,

cargada de fruta,

perfuma la higuera.

tiersen

sigue maravillándome

la estricta sencillez

de la armonía,

cómo pulsa de forma precisa

las neuronas exactas.

traqueteo

chucuchú,

tras la turbia ventanilla

pasa la devanadera

de donde estás tú.

transito, pacápallá.

y otro

se disipa en el aire del verano

tiempo evaporado,

como se va el humo

al soplar las velas

de un pastel de naranja.

carnota

el hielo del agua limpia mi piel,

la hace otra vez liviana

y nueva.

parpadeo, incrédula

de la belleza del mar.

marcas

malva, añil y violeta

junto a la arena

y el ruido del agua

relajan mi ceño.

- el surco es cicatriz-

me voy

todo llega, y todo pasará.

elijo trapos y libros

para tomar camino al norte:

agua, verde y arena,

maiz y hortensias.

tranqui

inmune y refractaria,

pacífica y amable,

no me puedo quejar.

tranquilidad

isoeléctrica.

caverna

me pregunto proporciones:

cuánto del reflejo es real,

y cuánto esencial,

y qué proporción determina

mi identidad

éxodo

de golpe desaparecen.

quedan retazos en stand by:

decisiones por rematar,

palabras por conversar,

horas por usar.